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martes, 28 de febrero de 2012

¿Accidente?/MEDIOS SERVILES (MÁS QUE MEDIOS ... COMPLETOS) Accidente???/






varias notas






No fue un accidente. La muerte de cincuenta personas, las heridas de quinientas –cuando un tren de cercanías no pudo frenar y embistió el parachoques de la estación de Once, en el centro de Buenos Aires– fue el efecto esperado de una larga sucesión de causas perdidas. Hubo tiempos en que la red ferroviaria estatal argentina tenía 40.000 kilómetros y 190.000 empleados; era la más extensa de América Latina y era, de algún modo, un esqueleto: el país se había ido estructurando en pueblos que nacieron a lo largo de esas vías.

Hace veinte años, en plena furia privatista del consenso de Washington, un presidente peronista decidió que su déficit de un millón de dólares diarios era demasiado y había que cerrarla casi toda –y malvender lo poco que quedara. En 2005 recorrí buena parte del interior de la Argentina; a los costados de cada carretera, en medio de la nada, las vías herrumbradas, alzadas, retorcidas eran como una instalación de arte conceptual, una obra que se llamaba la Argentina Ya No.

Ahora, en plena prosperidad neoperonista, quedan 7.000 kilómetros de vías maltrechas donde los trenes no pueden ir a más de 40 kilómetros por hora y dan trabajo a menos de 20.000 personas. El déficit, mientras tanto, subió a unos tres millones y medio de dólares por día. Es plata que el Estado entrega en subsidios a las empresas concesionarias que, con tanto dinero gratis, ni siquiera se esfuerzan por cobrar los boletos –pero tampoco hacen la menor inversión en mantener y actualizar sus equipos. La mayoría de los vagones tiene entre 40 y 50 años; las vías se ondulan, las ventanas se rompen, las puertas nunca cierrran. Y el Estado paga y paga pero no exige nada –total, los que viajamos en tren somos, en general, ciudadanos de segunda. Que sólo se rebelan de tanto en tanto: alguna tarde, cuando un tren tarda demasiado, montan en cólera, gritan; alguna vez tiraron piedras o prendieron un fuego. Pero en general no: que soporten estoicos demoras, cancelaciones, las incomodidades más extremas es otra de las ventajas del modelo.

Hasta que, esta mañana, pasó lo que todos sabíamos: ese tren que no pudo frenar es una metáfora sangrienta, burla siniestra, un grito que nos grita. Somos, en ese choque, los idiotas que soportamos casi todo. La clave, a veces, está en la palabra casi. Otras no parece estar en ningún lado.

Actualización (23/02/12, 10,30hs):

Escribí esas palabras urgentes ayer por la tarde. Desde entonces, la novedad es que casi no hubo novedades. En las veinte horas que pasaron desde esa publicación, la cifra de muertos -afortunada pero extrañamente- no cambió, aunque la cantidad de heridos creció leve, hasta 703.

Desde ayer, los medios no oficialistas rebosan de recordatorios de cómo sindicalistas ferroviarios, políticos y otros actores sociales llevan años advirtiendo sobre el pésimo estado de los ferrocarriles. Otros recuerdan que en los últimos 14 meses hubo siete accidentes de tren con 70 muertos y más de mil heridos. Uno de los directores de la empresa TBA, Roque Cirigliano, anda esta mañana por las radios diciendo que fue “un error humano”. O sea: que la culpa fue del conductor. Por el momento, las reacciones en las redes sociales van de la burla al insulto.

No hubo discursos oficiales. El único funcionario que habló del asunto debe estar lamentándolo. Un señor Juan Pablo Schiavi, ahora secretario de Transporte de la Nación, antes jefe de campaña de Mauricio Macri, dio ayer a las cuatro una conferencia de prensa según la modalidad del poder actual: sin preguntas de los periodistas.

El señor Schiavi no nombró en ningún momento a la empresa concesionaria, TBA, una de las empresas que más se han beneficiado de su cercanía con los gobiernos peronistas de Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández: dos hermanos Cirigliano, que pasaron de tener un par de líneas de ómnibus en los años noventa a controlar buena parte de los ferrocarriles –sin perder por eso los ómnibus que son, curiosamente, competencia de esos ferrocarriles.

El señor Schiavi dijo que sabían que el tren chocó a 20 kilómetros por hora, que el conductor estaba y era idóneo y que tenían muchos elementos para investigar los hechos. Después dijo que los coches accidentados "están preparados para 200 o 250 personas y están llevando 2.200, 2.500 personas en hora pico”. Lo dijo en tono neutro, informativo, como si no hubiera ninguna autoridad encargada de hacer cumplir los límites de capacidad de los transportes –y esa autoridad no fuera él. Es el clásico sistema de este gobierno opositor: un gobierno que, de tanto en tanto, denuncia con firmeza los despropósitos –o ilícitos– que comete el gobierno

Pero lo mejor estaba por llegar. Fue cuando el señor Schiavi analizó algunas causas de “la tragedia”. Lo cito literal –y aquí está el video, porque sé que parece mentira–: “Los dos primeros coches… y todos los que usamos el ferrocarril sabemos que hay una cultura muy argentina de esto de ir a la punta del tren para bajar primero y llegar antes y no hacer cola y no esperar el colectivo o bajar más rápido al subte, etcétera… esos dos primeros coches estaban abarrotados de gente, tenían mucha más carga que la que habitualmente… lo cual produjo que el accidente tomara un ribete de tragedia.” Llamar "cultura" a la necesidad de miles de personas que viajan como ganado y sin garantías de horario y después corren para no llegar más tarde a sus trabajos porque el servicio que les ofrecen es pésimo, es ofensivo en sí. Decir que murieron por eso –por su “cultura”, por su apuro– es de un atrevimiento extraordinario.

Frente a eso, su segunda observación fue sólo necia: “Si esto hubiera ocurrido ayer, que era un día feriado, seguramente ese coche hubiera impactado y hubiera sido una cosa mucho menor y no de la gravedad que fue hoy, que lo constituye en un accidente extremísimo y de muchísima gravedad.”

La presidenta Cristina Fernández, que suele salir por cadena nacional a la menor provocación, no ha aparecido. Recién a las 10 de la noche de ayer, 13 horas después del accidente, dio un comunicado lacónico: "La Presidenta de la Nación, doctora Cristina Fernández de Kirchner, expresa su profundo pesar por la muerte de ciudadanos en la tragedia ferroviaria ocurrida en horas de la mañana de hoy, y envía sus condolencias a los familiares de las víctimas". Y declaró dos días de duelo nacional.

Puedo, como suelo, equivocarme, pero tengo la impresión -una impresión- de que este accidente es el final de algo. Por un desastre en el que tenía mucha menos responsabilidad, el incendio de la discoteca Cromañón, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra fue juzgado y destituido. Nada de eso, obviamente, va a suceder en este caso. Pero, de algún modo, tanta desidia, tanto desprecio terminan por pagarse.

Actualización2 (23/02/12, 15,00hs):

Llevando al paroxismo la idea del gobierno opositor, el ministro de Obras Públicas señor De Vido y su secretario de Transportes señor Schiavi acaban de decir que su presidenta de la Nación les dijo que el Estado tenía que presentarse "como querellante privado" ante la justicia por el magnicidio de Once. Como si no hubieran sido ellos, su ministerio, su secretaría -su presidencia- quienes tenían la obligación de controlar el estado de los trenes. Como si no hubieran sido ellos, su ministerio, su secretaría -su presidencia- quienes llevan nueve años engordando con sus subsidios cada vez mayores los bolsillos de sus aliados que manejan las empresas ferroviarias.

Como si no fueran ellos los que permitieron que todo esto sucediera.

Como si no fueran ellos los que gobiernan.



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http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/02/accidente.html


Por: Martín Caparrós | 23 de febrero de 2012

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Las grietas en el modelo cristinista







En la avenida 9 de Julio, las estructuras que este fin de semana iban a soportar las gradas y las columnas de sonido del “Carnaval de la Alegría 2012” han quedado abandonadas. Ni las quitan ni se anuncia hasta cuándo permanecerán allí. Tirar la casa por la ventana era la consigna, como con los festejos del Bicentenario: desfile de murgas apadrinadas por el “espacio feliz y democrático” de La Cámpora, letras salidas de la fina pluma de Carlos Figueroa, el nuevo gerente de noticias del canal oficial y cantante de “Los Dandys de Boedo”: “Argentina está tranquila/ con Cristina en la Rosada”. Fiesta, Fuerza Bruta, fútbol y automovilismo para olvidar el ajustazo , las aventuras comerciales del vicepresidente y sus amigos (tan parecidos a los gandules pueblerinos que Fellini mostró en Los inútiles ), los lujetes de su despacho-spa y la curiosidad de los gendarmes por la vida y los milagros de militantes clasistas. Esa filosofía del jolgorio se explicitó en el clip oficial del evento: “nada grande se puede hacer con la tristeza”, se escucha vociferar en el remate, una cumbre del pensamiento nac&pop que le pasa el trapo a siglos de cultura, de Virgilio a Pessoa, de Madame Butterfly a La Cumparsita. Pero a la Presidente alguien la ha convencido de que la jarana y el espectáculo pagan. Entonces, cuando las penas llegan –y, se sabe, no llegan de a una, llegan en batallones– la consigna es alejarse del dolor, desvincularse de la desgracia y desaparecer. Es un recurso. Hay mujeres que se hunden en el ostracismo para siempre, como Greta Garbo, y otras que huyen de la responsabilidad y se encierran hasta que pase el chubasco. María Estela Martínez de Perón, Isabelita, estaba entre estas últimas: solía internarse en una clínica cada vez que las papas quemaban. Culpa del colon irritable, justificaban los médicos de Presidencia.

Desde que el miércoles por la mañana una formación del ferrocarril Sarmiento se incrustó en los topes neumáticos de la estación de Once nadie ha vuelto a saber nada de Cristina Fernández. La única noticia fue un comunicado de circunstancias que expresó el pesar del Gobierno y del pueblo por el estrago que, en pleno centro de la capital, dejaba decenas de muertos y centenares de heridos arriba de un tren de TBA, concesionada a la familia Cirigliano, benefactora del ex secretario del área Ricardo Jaime, niña mimada de los subsidios y el poder “K”, una joya de los negocios tercermundistas.

Lo habían advertido los activistas ferroviarios, con el “pollo” Sobrero a la cabeza, las auditorías de Leandro Despouy, los informes del Defensor del Pueblo adjunto Juan Mínguez y, por sobre todo, lo intuían en cada viaje decenas de miles de pasajeros convertidos en muertos con licencia. El Poder Ejecutivo desoyó las alertas, persiguió a los sindicalistas que denunciaban y siguió mimando con miles de millones a Cirigliano; los partidos opositores, salvo excepciones, se mostraron más preocupados por el aumento de las dietas y las prácticas autofágicas que por este genocidio potencial. Todos los elementos para un desenlace fatal estaban sobre la mesa. Sólo faltaban la fecha y la hora. Lo que iba a ocurrir cualquier día de éstos, sucedió el miércoles: ésa es la esencia misma de la tragedia.

Los familiares recorrieron la ciudad en busca de sus desaparecidos. Pero había una desaparecida por cuya presencia clamaron y claman aún la prensa y las redes sociales: la Presidente. Era ella la que no estaba en los lugares donde se la debía haber visto, en las morgues y en los hospitales a los que debió haber llevado el consuelo y el pésame en representación de los 40 millones de argentinos que, entre otras cosas, también le han delegado esa función, la de expresarlos en los momentos sombríos. A cambio de eso, Cristina Fernández hizo llegar sus condolencias por escrito, desechó la cadena nacional para referirse al desastre y el Ejecutivo decretó dos jornadas de duelo nacional por los 51 muertos del tren. Un día menos que los que merecieron Néstor Kirchner, Facundo Cabral o Mercedes Sosa, quizás en previsión de que el montaje carnavalero pudiera trasladarse al sábado.

Fue el secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi quien salió al ruedo para recordar que accidentes ferroviarios hubo en Los Angeles, en Valencia, en Portugal, que en todas partes se cuecen habas y si hubiera sido un día feriado y los argentinos no tuvieran la maldita costumbre de amontonarse en los primeros coches el costo hubiese sido mucho menor. El tono intrascendente empleado por el secretario engarzaba a la perfección con la hipocresía de los contenidos. Es que, a esas alturas, el aparato comunicacional del Gobierno había colapsado. Sin línea y habituado a un férreo verticalismo, eligió refugiarse en el silencio. Salvo algún flash peregrino, la tevé pública omitió hasta el mediodía informar de los hechos que se desarrollaban en Plaza Once porque sus gerentes de noticias esperaban “directivas” ; un “especial” contó por la noche lo que se había silenciado a la mañana y los programas “de opinión” fueron levantados para evitar meterse en honduras. El infortunio quiso que el veinteañero al que la familia buscaba con desesperación fuera hijo de un profesional de Canal 7 . El crash tenía así un reflejo directo sobre los trabajadores de la televisión pública. El coro, agrietado por el impacto, comenzó a desafinar. Algún columnista puso a resguardo su dignidad profesional recordando que algo tiene que ver el Estado en este desenlace brutal; otro, en cambio, dedicó sus minutos a elogiar el espíritu solidario de los argentinos y la de más allá puso bajo la lupa el (mal) comportamiento de los medios, el más popular de los deportes kirchneristas.

Nada pudo impedir, sin embargo, que el viernes, tras el hallazgo del cuerpo de Lucas Menghini Rey entre los hierros del convoy, la furia se desatara y comenzara a sonar el estribillo que desde el 2001 puebla las pesadillas de presidentes y presidenciables: “que se vayan todos”. Ese fue el temor que vertebró la estrategia populista de Kirchner; ese fantasma le hizo anudar alianzas y relaciones, establecer pactos pampa con aquellos a los que nunca antes había considerado, lo obligó a sacar de la manga un pasado ilusorio, a sobreactuar principios que nunca enunció . Ahora, un cartel de “Vende o Alquila” ocupa el frente del local donde funcionó la Fundación Sueños Compartidos; los precursores del “capitalismo de amigos” están contra las cuerdas, la política de subsidios naufraga, la “juventud maravillosa” devora a los hombres del PJ y su hambre insaciable apunta a los viejos soldados del kirchnerismo, sale a la luz el espionaje político, la represión a los opositores se orienta desde la periferia al centro, lo que estaba atado y bien atado se desmanda, un juez federal excéntrico y desprestigiado es el investigador serial de los chanchullos que manchan al Gobierno, un personaje menor, camorrero y malhumorado, sin demasiadas luces ni demasiado tino digita la política y marca el rumbo de la economía. ¿Se trata del fin del principio o del principio del fin del sueño plebiscitario y hegemónico? Quizás sea, sencillamente, que el cristinismo ha empezado a recorrer su propio camino. Un voladizo muy estrecho al que suele llamar “la profundización del modelo”.

Susana Viau 26-02-2012

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Una idea distinta sin que se caiga el mundo

Otro argumento sobre las Islas provocó la crítica paraoficial. Temor a que pensar diferente sea peligroso.






Escribí hace algunas semanas, en este diario, que en la Argentina actual pensar distinto era un delito. La realidad me dio, entonces, muestra de mi propia teoría: el aparato oficial de propaganda se ocupó extensamente de mi frase, todos se golpearon el pecho diciendo que nunca hubo más libertad de prensa que ahora y kirchneristas críticos como Mempo Giardinelli me acusaron de exagerar con aviesas intenciones.

La mayoría analizó la frase con un bajo contenido de metáfora en sangre. “Si es un delito, ¿por qué no estás preso, eh?”, dijeron. No me refería, literalmente, a un delito penal: quien opina contra el discurso oficial es castigado con el hostigamiento del aparato público-privado de propaganda y acusado, sí, de delitos formales que llegan hasta el cargo de “traición a la patria”.

Decir, por ejemplo, que la mejor manera de recuperar las Malvinas es integrar a los isleños desencadenó esa reacción: el Gobierno es igual a la patria y el Ejecutivo está, por dogma, libre de cometer errores: siempre tiene y tendrá razón. Es curioso, el decreto de infalibilidad papal del Concilio Vaticano I de 1870 contempla que hasta el Papa puede equivocarse. El Papa sí, pero Ella no.

Sinceramente creo que el camino oficial es el que más nos aleja de la recuperación de las Islas. El miércoles, un grupo de 17 intelectuales del que formo parte dio a conocer un documento proponiendo una política alternativa en la cuestión Malvinas. La campaña de hostigamiento oficial comenzó mucho antes de que el documento se conociera: primero se cuestionaba la legitimidad del grupo y su calificación para opinar (en mi caso, tengo 11 libros, he sido jurado y dado cursos en varias universidades extranjeras, fundé dos diarios y cuatro revistas, dirigí más de diez documentales y un largometraje pero, claro, no soy un intelectual).

Quien ponía en duda nuestras credenciales era, entre otros, Aníbal Fernández, el ex fugado intendente de Quilmes, que ya lleva publicado su segundo libro de zonceras argentinas con su firma, pero escrito en realidad por su asesor de prensa Carlos Caramello. Fernández, en lugar de explicarle al público por qué pasó, de pronto, de jefe de Gabinete a senador llano (hay quienes dicen que fue acusado por la Embajada norteamericana de tener vínculos con el avión narco y que eso, sumado a su confusa actuación en el caso Mariano Ferreira, determinó su suerte), se dedicó a insultar al colectivo en el diario Tiempo Argentino, editado por Sergio Szpolski con plata que vuelve al pueblo. Puesto a periodista –y quizá sin su ghostwriter Caramello a mano–, Fernández me adjudica frases que nunca dije y las pone entre comillas, al estilo Diego Goebbels pero en gráfica.

En el mismo día, la tapa de Crónica, en el mismo sitio donde semanas atrás estaba la foto del cadáver de Jazmín de Grazia, publicaba mi foto junto a la de Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli y Pepe Eliaschev bajo el título “Piratas”. Crónica pertenece al Grupo Olmos, vinculado a la UOM y financiado por el Gobierno con abundante publicidad oficial.

El documento aún no había sido dado a conocer. El camino que terminó en la conferencia de prensa del miércoles –que finalmente se suspendió por la tragedia de Once y sólo se envió el documento a la prensa– había sido largo y sinuoso: era casi imposible conseguir en Buenos Aires un sitio público donde presentar un documento que discutía el pensamiento oficial: dos universidades privadas dijeron que no, hasta dos bares que habitualmente ocupan su salón con presentaciones se negaron a facilitar el espacio. Finalmente la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, dirigida por Rogelio Fernández Couto, tuvo la generosidad de abrir sus puertas.

Fue triste volver a recordar el miedo, pero ahora en una Argentina democrática: miedo a disentir públicamente, miedo a las consecuencias de desobedecer, miedo a pensar distinto y decirlo en voz alta.

Conocido el documento, el mundo no se cayó. Sólo una idea se echó a correr. Pensar distinto es hoy, en la Argentina, complicado. Esperemos que no llegue a ser peligroso.
Por Jorge Lanata / 26-02-2012

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¡Viva la justicia!







El sistema judicial es más parcial que en el menemismo. Aprietes y escándalos.
El sistema judicial es, hoy, más parcial que el que funcionó durante los años de Menem. Ya no recorre los pasillos de Comodoro Py Pepe Allevato con su valija llena de regalos al contado, pero no por un arranque de honestidad del Ejecutivo, sino porque ni siquiera hace falta: desde 2003 el kirchnerismo nombró a la mitad de los jueces, 438 de los 886 cargos nacionales en todo el país. Entre ellos están cuatro miembros de la Corte Suprema. Cristina designó en 2011 a 107 magistrados, la mayor cantidad de jueces por año de la última década.
La presión sobre el resto se ejerce a través de la subrogancia. Son jueces suplentes que saben que su destino pende de un hilo y deben evitar cualquier desatino. Los últimos nombramientos en el fuero en lo Criminal y Correccional Federal y las piruetas y acuerdos del Gobierno en el Consejo de la Magistratura completan ese panorama.

A lo largo de la era K sólo ocho de los 12 juzgados federales fueron ocupados por jueces titulares: Servini, Lijo, Torres, Canicoba, Bonadío, Rafecas, Ercolini y Oyarbide. Las vacantes se produjeron con la salida de Galeano (destituido por el escándalo del caso AMIA), Urso (tenía dos pedidos de destitución después de 13 años a cargo del Juzgado Federal Nº 8; renunció un lunes y, en curiosa coordinación, su renuncia apareció aceptada en el Boletín Oficial del martes; pero antes de irse cerró dos causas contra Julio De Vido por la compra irregular de locomotoras y por la adjudicación de un gasoducto al Grupo Techint), Ballesteros (subió a Cámara) y Montenegro (renunció para irse al gabinete de Mauricio Macri).

El caso de los subrogantes tiene algunos hitos como el de Aráoz de Lamadrid, quien reemplazó a Galeano en el Juzgado Federal Nº 9 y también sobreseyó a De Vido en una causa por enriquecimiento ilícito. De Lamadrid sacó un 1 en el concurso para quedarse con la vacante. Todo estaba bien hasta que falló en una causa a favor de Clarín: fue el final de su subrogancia, en diciembre de 2010. Hace unas semanas De Lamadrid volvió a ser noticia: como abogado en la causa Pedraza intentó coimear a un juez de Casación.

Para manejarse en tribunales, nada mejor que llamarse Fernández: Alberto Fernández fue el operador de Néstor a través del Estudio Righi (que es del procurador general de la Nación, o sea, el jefe de todos los fiscales) y Javier Fernández, representante del oficialismo en la AGN, es quien hoy se encarga de influir a los jueces sensibles: mover expedientes de juicio político en el Consejo de la Magistratura es una de las presiones más comunes.

Mientras todos pensaban que el kirchnerismo iba a perder la mayoría en dicho Consejo, el Gobierno se unió con el PRO y logró los dos tercios; fue en el ya mítico concurso 140.
“El problema no es sólo el 140, en su efecto colateral. Por primera vez tuvieron los dos tercios y eso es como la virginidad. ¿Ahora cómo convencés a los jueces de que cuando quieran avanzar contra alguno sin motivo los vamos a frenar? El kirchnerismo es muy hábil y fue cooptando gente”, le dijo a La Nación el juez y consejero Ricardo Recondo.

El interés de Macri por correr a Oyarbide del juzgado donde, como subrogante, lo procesó fue determinante para el acuerdo K-PRO. Mauricio instruyó a su representante Alejandro Fargosi para que se aprobara este concurso sospechado de trampas desde su inicio. El acuerdo con el macrismo le abrió la puerta al juez de Instrucción Rodríguez, que días antes del examen pidió en su juzgado copias de un fallo real que resultó ser similar al del examen, que en teoría no podía conocer. El caso real, que funcionó como machete, era sobre un robo de monedas en el Banco Nación. Se abrió una investigación en la Justicia, pero recayó en Servini y el caso fue cerrado. Rodríguez es también un hombre de Javier Fernández. Pinedo resumió su posición frente al acuerdo: “Si el resultado es tres buenos y uno malo, estamos conformes. Como dijo Mauricio, le hemos hecho un gran favor a la Argentina”.

El “trabajo” de tres jueces logró el sobreseimiento del matrimonio Kirchner en la causa por enriquecimiento ilícito: Ercolini, Canicoba Corral y Oyarbide. Durante la gestión presidencial, el matrimonio de El y Ella incrementó su patrimonio 710%, de $ 6.851.810 a $ 55.537.290. Los Kirchner, según un análisis realizado por un ex perito de la Corte Suprema, entre 2003 y 2009 aumentaron 3.240% la superficie de sus propiedades inmuebles y 8.734% sus lotes.

Las irregularidades del fallo generaron un expediente en el Consejo que fue cerrado en menos de cinco minutos y sin debate; la diputada Diana Conti redactó el dictamen desestimatorio y contó con el apoyo de otros tres consejeros.
De ahí para abajo, cualquier otro milagro fue posible.

jorge Lanata

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TOTAL... AHÍ VIAJAN LOS POBRES





¿Alguien puede creer que a los que manejan el poder les interesan los pobres en este país, más allá que para explotarlos? ¿quién puede ser tan cándido como para creer semejante cosa? Los empresarios, desde la irrupción de la burguesía como Clase dominante, sólo han demostrado su calaña inhumana, cínica y oportunista, cediendo en sus pretensiones sólo cuando recrudece la resistencia de los trabajadores, para agazaparse esperando a volver a sus andadas. Los gobiernos, sólo han demostrado estar al servicio de estas ratas. Éste gobierno, que todavía muchos se atreven a calificar como "nacional y popular", DESPUÉS DE NUEVE AÑOS, deja en claro en cada acto cuánto le importan los pobres, más allá de mantenerlos vivos para que puedan ser explotados día tras día. Bueno, lo de mantenerlos vivos es discutible, porque cuando la cuestión es dirimir entre los intereses de los dueños del poder y la salud y la vida de las mayorías populares... QUEDA CLARO PARA DÓNDE PATEA LA TROPA KIRCHNERISTA. Se puede ver en la política hacia los pueblos originarios y campesinos pobres, los que son echados a patadas o a tiros de sus tierras ancestrales; se puede ver en la política permisiva hacia los sojeros, que fumigan sus campos y envenan los pueblos aledaños; se puede ver en la política minera, hoy en el centro de la discusión en este país, donde para asegurar el saqueo de las corporaciones multinacionales no importan la salud ni el medioambiente de los seres humanos.... SE VE EN TODAS SUS POLÍTICAS, HASTA EN LAS DE PURO ASISTENCIALISMO, QUE SÓLO MANTIENEN A LOS POBRES EN LA POBREZA Y LOS CONSERVA COMO CLIENTES CAUTIVOS DE SUS PROPIOS VERDUGOS. Se ve, y se vio hoy trágicamente, en la política de transporte y sobre todo, en la de los ferrocarriles: ¿alguien puede decir que después de 9 años de kirchnerismo, el gobierno no es responsable de la tragedia de la Estación Once? ¿alguien -lamentablemente- puede sorprenderse de ella? ¿Cuántos accidentes han pasado, y patrones y gobierno hacen como si nada hubiese ocurrido? Los pobres viajan en tren. Ya desde el menemato, con el famoso "ramal que para, ramal que cierra", el abandono inhumano quedó explícito. Y NADA HA CAMBIADO DESDE ENTONCES. El pobrerío viaja como ganado, y los trenes y las vías muestran su estado lamentable. Algunos dicen "no hay política de Estado": mentira. Sí la hay. ES UNA POLÍTICA CRIMINAL. Se desdeña la seguridad de los pasajeros, de los seres humanos. El gobierno del matrimonio kirchner pagó 900 millones de dólares a la empresa Marsans para "recuperar" Aerolíneas, cuando en realidad debió expropiarsela sin pagar un centavo. Sin embargo, no puso un peso para mejorar el sistema ferroviario, más allá de los subsidios que fueron a parar a los bolsillos de los concecionarios, sin ningún control estatal. Total, en el tren viajan los más humildes... ¿no?
Muchos de los que viajaban en el tren siniestrado en Once seguramente habrán votado a Cristina en las últimas elecciones. ASÍ LES PAGÓ LA PRESIDENTA.
Algunos podrán ofenderse, pero no me extraña: son los mismos que hasta serán capaces de tildar de “gorilas” a los fallecidos en el accidente, por dejar mal parado al gobierno. Seiscientos heridos, por lo menos 50 muertos... son la cruel prueba de en qué lugar de la consideración están los más humildes para los poderosos, y los gobiernos que los representan.
Habrá que entender entonces, de una vez por todas, que sólo los humildes explotados podrán crear un sistema que cuide sus vidas y sus intereses.
No debería ser tan difícil
Somos la absoluta mayoría


Gustavo Robles

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DEL TREN BALA AL TREN BOMBA: Los 90 son una herida eterna

En el truco, al saber le dicen suerte. En la política, a la crueldad le dicen tragedia”
(aforismo implicado)


“Las tres palabras que describen la situación de hoy, que son " tragedia, desgracia, y la del día luctuoso". (..) Normalmente en el Sarmiento son coches preparados para 250 personas por vagón y están llevando entre 2200 y 2500 personas en hora pico. Como estamos en febrero en este (tren) habría unas 1200 personas, con una particularidad: todos los que tomamos alguna vez el ferrocarril sabemos que es una costumbre muy argentina de ir a la punta del tren para llegar primero, para llegar antes, bajar antes, y no hacer colas, por lo que esos dos primeros coches estaban abarrotados de gente y mucha mas carga que la habitual. (..) que como el segundo tren se montó siete metros sobre el primero eso generó que el accidente tomara un ribete de tragedia, porque si esto hubiera ocurrido ayer, un día feriado, seguramente hubiera sido una cosa mucho menor, y no de la gravedad de lo que ocurrió hoy que es un accidente extremísimo y de muchísima gravedad". (Declaraciones de Juan Pablo Schiavi)


(APe).- Puede fallar. Frase atribuida a Tu Sam. No es lo mismo que una de las leyes de Murphy (no confundir con Lopez Murphy, el que creyó que podía recrear) que dice: “si algo puede salir mal, sale mal”. Y así fue. Salió muy mal. El dolor sin nombre, los desaparecidos como siniestra consecuencia de viajar en tren, la desesperada búsqueda de familiares en hospitales, para ocultar el terror de imaginarlos en la morgue. Dolor sin nombre, porque pensarlo trae algo de alivio, pero sentirlo es un cuerpo que se desgarra sin palabras que suturen las heridas. Pero no se trata de acompañar en el sentimiento. Hay sentimientos que por su densidad, por su insondable profundidad, se niegan a ser acompañados. En errancia solitaria, deambulan los afectos que no encuentran lugar donde descansar. Esta noche, mientras yo escribo, la desesperación que enloquece atraviesa cuerpos y almas, sin un segundo de quietud, y tampoco de esperanza. Pero el pensamiento fundante no retrocede porque sabe que en ninguna situación, tampoco en ésta, el silencio es salud. Pero algunas palabras pueden ser como los virus, portadoras de la enfermedad. Pienso que hay dos enfermedades del alma que tienen el potencial de destruir al sujeto, individual y social. La ingratitud y la crueldad. Alguna vez escribí que “para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo y ortiga cultivo, nunca más la rosa blanca” y por cierto, le pedí perdón a José Martí, el luchador sin odio, al decir de Gabriela Mistral. La crueldad es la planificación sistemática del sufrimiento. Por eso se diferencia de la violencia y de la agresión. Viajar en el transporte público, que no es “para todos” sino para los pobres, humildes, trabajadores, obreros (me olvido del tren de la costa que pasa por Puerto Madero, caramba, porque será?) en las horas pico, o sea, las horas que te trituran, es en sí mismo, una tortura. Hace algunos años, un obrero que volvía a su casa, viajaba en el techo del vagón. Se cayó y falleció, y el vocero de la empresa, aunque habría que decir el buchón de la Corpo, explicó que había una cultura de viajar de esa forma. Lo que nuestro secretario de transporte, que apela nuevamente al argumento de la cultura del usuario, tampoco explica, es cual es el origen de esa cultura. Por ejemplo: la asignación por presentismo, hijo putativo de la flexibilización laboral y cervical...¿tendrá algo que ver con esa impulsión a bajar rápido para hacer lo mas rápido posible la combinación con subte, colectivos, o simplemente, correr para marcar horario de entrada? Lo que nuestro secretario de transporte no dice, además de informar donde está Jaime, es que la cultura de viajar adelante, o ir hacia delante cuando se acerca el descenso, es efecto de la cultura represora en la cual nada como piraña en el agua el capitalismo serio. Y que la declamatoria acusatoria sobre los “marrones 90”, choca sin freno pero a mucho más de 20 km por hora, contra los paragolpes de la realidad. Clarín miente, Papel Prensa asesinó, las empresas de transporte público mienten y asesinan ahora. El desguace del ferrocarril además tiene daños colaterales como la epidemia de choques, la mayoría fatales, donde los camiones llevan la mejor parte, pero le dejan la peor a los automóviles y otras especies menores. Además de la contaminación, los ruidos, el colapso de tránsito, ya que dos camiones valen por diez piquetes. Además de la proliferación de empresas de “buses”, con la archiconocida super explotación de choferes y de los pasajeros. O sea que no se trata de hacer leña del tren caído. Se trata de entender quiénes son los responsables directos, los copartícipes necesarios de estas y de aquellas muertes. La lógica Cromañón sigue siendo hegemónica, porque no se piensa antes, sino que se lamenta después. Lamentos que transparentan ignorancia, hipocresía o cinismo. O las tres juntas. Nos cansaron diciendo que si se puede prevenir no es un accidente. Mucho menos una tragedia. ¿Entonces qué es? Estrago doloso no dice nada, excepto para el jurista. Seamos simples: homicidios calificados agravados por el vínculo del Estado con sus representados. Estoy casi seguro que ninguna y ninguno de los que ocupan algún lugar en la Corpo Estatal viaja en tren, o bondi, en horas pico. Y no pico, creo que tampoco. Decir que si el accidente hubiera sido un día feriado la tragedia hubiera sido menor, roza, hasta diría que choca, con el paragolpe del delirio. ¿Será la solución que todos los días sean feriado, así los accidentes generan menos víctimas? Nuestro secretario de transporte dijo que se realizará un profundo “auditaje”. Hasta ahora, creía que era “auditoría”, pero a lo mejor es una condensación entre auditoría y chantaje. Buscarán con lupa a la izquierda siniestra que ocasionó el accidente, a los gorilas disfrazados de pasajeros que se amontonaron en los dos primeros vagones, en fin, toda la parafernalia para no reconocer algo simple: no tenemos tren bala, tenemos tren bomba, los 90 están entre nosotros. Y eso no es serio: es grotesco. Confundir capitalismo serio con hegemonía mafiosa es un error político en el mejor de los casos. Toda corporación, y hay muchas en la Argentina, tienen una lógica mafiosa. Para la memoria colectiva, hasta Cavallo denunció que las mafias lo perseguían. En las declaraciones de nuestro secretario de transporte, no hubo una sola mención a la Empresa Concesionaria del “servicio” TBA. Causa Ferroviaria lo denuncia con precisión:
“La conversión de formaciones eléctricas Sorefame, traídas de Portugal, para ser remolcadas por locomotoras Diesel es reveladora de que toda la inversión estatal se transforma en retornos para los funcionarios y en una regresión tecnológica. Esas formaciones son producto de una compra multimillonaria de material obsoleto de la mano del ex secretario de Transporte Jaime (hoy procesado, pero libre y participando de actos oficiales)” Y sabemos que en toda cultura represora, el que calla otorga, y lo que otorga es impunidad. Que no es solamente jurídica, aunque también, sino fundamentalmente política. La peor de todas. Porque no tiene apelación posible. La Presidenta suspendió el carnaval y la aparición en actos públicos por dos días. O sea: el 54% no habilita todo. Ahora deberá suspender el “otro carnaval”: el de los funcionarios funcionales a un orden predador que mata con la misma cobardía y crueldad con que las empresas financiaron el terrorismo de estado en la llamada dictadura militar. Además de la renuncia inmediata, o el despido más inmediato aún, a nuestro secretario de transporte le cabe recibir una fuerte dosis de justicia por mano propia: viajar en las horas pico durante años en el ferrocarril, y tener un empleo en el cual su salario necesite el presentismo. Por lo tanto, viajará en los vagones de adelante, rezando que el nuevo funcionario se haya ocupado de hacer tronar el escarmiento a TBA. No tendremos tren bala, pero tampoco queremos otro tren bomba. Nunca más.
Alfredo Grande

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MEDIOS SERVILES (MÁS QUE MEDIOS ... COMPLETOS)

(AW) La revista Veintitrés, propiedad del empresario kirchnerista Sergio Szpolski, censuró el pasado jueves un artículo del compañero Tomás Eliaschev. Su nota sobre la masacre de Once,fue mutilada y tergiversada cuando ya había sido encargada, redactada, editada y enviada a impresión por las autoridades periodísticas de la revista. Publicamos a continuanción una nota de Diego Rojas (www.plazademayo.com) y un comunicado de repudio del Colectivo de Trabajadores de Prensa (CTP). Así mismo la Agencia Walsh suma su repudio a la censura ejercida contra los periodistas comprometidos con el pueblo.



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GOBIERNO Y CONCESIONARIOS
La tragedia anunciada

El accidente ferroviario que arrojó un saldo de 50 muertos y 676 heridos, no solo provocó un temblor en la estación de once, sino que también, lo generó en el interior de las bases Kirchneristas debido a los fuertes vínculos económicos que los unen con el grupo Cirigliano.

En esta crónica de una tragedia anunciada, se evidencia la responsabilidad de dos claros actores sociales. Por un lado, el Estado argentino responsable por no contar con auditorias que controle no solamente el destino de los fondos millonarios en subsidios que mensualmente se entregan a Trasporte Buenos Aires (TBA) sino también y aun más importante, el correcto funcionamiento de los trenes. Por otro lado, el grupo Cirigliano concesionario del ferrocarril Sarmiento, que nunca invirtió en infraestructura, maquinas ni mantenimiento el dinero que surgía del pueblo favoreciendo una deficiencia en el servicio.

El grupo Cirigliano nació de las entrañas de las políticas neo-liberales de los 90`. Quien los vio nacer fue Carlos Menem. Quien los arropó desde el advenimiento del auto proclamado movimiento Nacional y Popular fue el referente Kirchnerista y primer secretario de transporte, Ricardo Jaime.

En la Argentina del siglo XXI todavía persisten vestigios de esa nefasta década en donde el mercado fue el terrorista. Trasporte Buenos Aires es un ejemplo de ello. La venta de este importante activo público fue el comienzo de un futuro que no habría forma de cambiar.

El Menemismo en vez de preservar e igualar el derecho de todos sus habitantes los terminó polarizando, es decir, que estando en connivencia con los políticos neoliberales habilitó y posibilitó un proceso de transferencia de los activos públicos al ámbito privado.

Este fue el contexto más propicio para la génesis del grupo Cirigliano. Trataron los activos públicos como mercancías, a los pasajeros laburantes como sardinas y el maltrato se volvió moneda corriente. Las privatizaciones que se llevaron adelante en esa época, fueron las responsables de que los vagones en donde viajaba el pueblo rumbo a sus lugares de trabajo, se conviertan en ataúdes de fierros retorcidos.

Cada vez son más los referentes Kirchneristas, que chiflando mientras miran hacia otro lado deciden despegarse del gobierno vaticinando peores males. Varios fueron los motivos de la toma de conciencia que provocó la huida de los obsecuentes K, desde la ley anti-terrorista, la complicidad con las megaminerias hasta el accidente de once.

El caso que más llama la atención, es el del titular de la federación tierra y vivienda, Luis D´Elia, quien desempeñó una rol muy destacado durante el conflicto con el campo por las tan recordadas retenciones móviles, y que ayer desde la radio cooperativa denunció negociados entre el grupo Cirigliano con funcionarios K, entre ellos, Ricardo Jaime y llamó a la realización de la Perestroika Kirchnerista, para acabar con el modelo neo-liberal que se viene arrastrando como un lastre desde los 90.

Aun quedan privatizaciones heredadas del Menemato, evitemos nuevos accidentes re-estatizando los bienes que le fueron arrebatos al pueblo. El documental de Fernando ezequiel "Pino" Solanas conocido como "Próxima estación" (2008), que revelaba la desinversión y la falta de mantenimiento en los trenes, lamentablemente era real. Evitemos que las denuncias volcadas en la película dirigida por Enriqueño Piñeiro "Fuerza aérea sociedad anónima" (2006), sobre la malversación de fondos y el calamitoso estado de los aviones de Aerolíneas Argentinas sea la próxima tragedia anunciada. Ya estamos avisados




DE TRELEW A ESQUEL
Poetas y artistas marcharán del 3 al 10 de marzo contra la megaminería


(AW) El 3 de marzo próximo comenzará la denominada "Marcha de poetas y artistas contra megaminería en Chubut". Los marchantes recorrerán a pie los 400 km que separan las ciudades de Trelew y Esquel y se estima que llegarán a esta última ciudad el sábado 10 de marzo.

CONTRA LA IMPUNIDAD POLICIAL
Vecinos de Varela marcharon por Gastón Martínez

(AW) Vecinos de Florencio Varela realizaron el pasado jueves 23 de febrero un corte y movilización en reclamo de justicia por el asesinato del joven Diego Gastón Martinez. El joven de 24 años, el día 10 de febrero salio de su casa al encuentro de unos conocidos del barrio, a las pocas horas apareció muerto. La policía de inmediato informo a los familiares que lo había atropellado un auto, pero la familia se entero de que lo habían matado a golpes. Esta muerte se suma a la de Carlos "Pelado" Fretes, que el 11 de diciembre fue torturado hasta morir, lo invitaron a la casa de un vecino, lo ataron y golpearon, luego lo tiraron en un descampado de Longchamps.

CASO CARLA LACORTE
Audiencia para confirmar condena al policía

(AW) Mañana a las 10.00 se realizará en la Sala III de la Cámara de Casación Penal de La Plata la audiencia pública en la que debe confirmarse la condena recibida en junio del 2010 por José Salmo, el ex oficial de la policía bonaerense que en junio del 2001 baleó y dejó en una silla de ruedas a Carla Lacorte. Dicha audiencia iba a llevarse a cabo el año pasado, pero se pospuso por un pedido de recusación a los jueces de parte del imputado.







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